Aristlo, 17 de Beryos 628 D.C.
Hoy finalmente se reunieron los escogidos para revelar la antigua profecía de los Leshay. Aún no sabemos qué es lo que deparará esta búsqueda o si será infructuosa como aquella por los Iris de Fuego, espero que Deyanari no haya cometido el mismo error que nosotros.
Un mago del Concilio, una druida desconocida, un corsario de Rath, un chamán de Itxulkxaeg, el rebelde de la Guardia Gris y aquel orate que rescaté de Kalumar. Aún no sé si Racag tenga la fuerza suficiente para poder liderar ese grupo, pero Svenia tiene fé en él y yo he de confiar en su criterio. Si él ha de seguir los pasos de su padre, no tiene mejor oportunidad que ésta.
Me parecen extrañas las predicciones de la Adivinadora, no pensaba que tendrían que exponerse tanto. Madrul, Verae y Derrilos no son ciudades turísticas, ni siquiera quienes viven ahí están seguros entre sus paredes.

He escuchado que nuestros enemigos también están en esta búsqueda. El Concilio debe estar vigilándonos. Es poco lo que los Taberneros han descubierto, se han vuelto más suspicaces desde lo que pasó hace siete años. Temo que la ciudad que engrandeció mi padre sea devorada por la maldad que corrompe a los arcanos.
No cesaremos en nuestra lucha. Ahora tenemos aliados. Aurimdor, Samuel, Daniel y Exarch han hecho un buen trabajo consiguiéndolos. Si no fuera por Svenia, Deyanari los hubiera enviado a ellos en esta misión. Sólo puedo confiar en ella. El futuro de mi madre, mi esposa y mi hijo dependen de su buena elección. Yo esperaré para llegar a ayudarlos. Al fin y al cabo es lo que siempre hago.