Naimain, 26 de Beryos 628 D.C.

Hace unas semanas Malagant tocó mi puerta. Las cartas de aquella mujer lo predijeron, así como la llegada de los siete. No sé que misión suicida los lleva hacia Verae, pero tengo un buen presentimiento sobre ellos. Si un Estwyck les encomendó esta tarea ha de ser importante.
Los veo bien preparados, al menos sus armas, armaduras y contactos me hacen suponerlo. Su impaciencia, desorganización y vehemencia pueden traerles problemas. Hace siglos hubiera tomado el lugar de su líder. Ya no es mi tarea. Al menos uno de ellos debe tener el talento y la fuerza para guiar al resto. Les falta madurar, sólo son unos niños jugando a ser héroes.
Por ahora todo va bien, el camino ha estado tranquilo y el sol nos sonríe. Aunque es perturbante la presencia del Concilio en esta ciudad, no me preocupa que los jóvenes les hagan frente. Haber sobrevivido a Madrul debe haberles enseñado algo de cautela.
De aquí en adelante todo será distinto. Estaremos al descubierto, a merced de criaturas y males escondidos por siglos. Desde la partida del clan élfico de Atreium, estas tierras dejaron de ser amigables a los visitantes. Espero que sepan protegerse.

